La Inteligencia Artificial nació para impulsar el progreso humano: ayudarnos a crear, descubrir y entender el mundo de formas que antes parecían imposibles. Pero, como toda herramienta poderosa, su verdadero impacto depende de cómo la utilicemos.
Hoy, cualquiera puede crear una imagen que nunca existió, un video con un rostro que jamás estuvo ahí o una voz que suena idéntica a la real… pero no lo es. Lo que antes se consideraba ciencia ficción, ahora puede fabricarse con un clic. Y eso tiene consecuencias.
El mal uso de la IA no solo amenaza la verdad, sino también la confianza. Una foto falsa puede destruir una reputación. Un video manipulado puede cambiar una elección. Una voz generada puede engañar a una familia entera. Cuando la línea entre lo real y lo artificial se borra, lo que peligra no es la tecnología… sino la credibilidad humana.
Un ejemplo de un video creado con IA, en el cual las personas pueden no notar que es IA y llegar a insultar a un famoso:

Publicar un comentario